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Promociones, consenso …

Promociones, consenso y representación

Algunos legisladores, funcionarios y dirigentes, persisten en el intento de instalar, ya sea en la Legislatura, en la secretaria de Agricultura, en diversos ámbitos gubernamentales y ante la opinión pública, la necesidad de aplicar aranceles, costos operativos e impuestos específicos para solucionar problemas de toda índole.

Si nos referimos puntualmente a las crisis productivas de las carnes y de los lácteos, propugnan que la solución -a nuestro juicio equivocada- debe pasar por instaurar aranceles compulsivos para financiar la promoción de esos rubros.

La implementación de ese sistema, significaría introducir nuevas imposiciones que se suman a las actuales tarifas de peajes para mantener las rutas, a los aportes destinados a la lucha contra la cotorra, a las contribuciones destinadas a consorcios canaleros para obras hidráulicas, a las tasas municipales para el cuidado de los caminos rurales, a los aranceles operativos para implementar planes sanitarios especiales, a las guías de traslado de ganado, etc., etc. . En suma, aportes compulsivos, entre tantos otros impuestos, tasas y contribuciones que, en muchos casos sostienen por Ley, decreto o resolución, estructuras burocráticas que fagocitan la casi totalidad de los recursos así recaudados en beneficio de unos pocos y en perjuicio de los mis que producen los bienes.

Los dirigentes políticos y sectoriales, no tienen el mandato suficiente para meter la mano en el bolsillo de sus representados, obligándolos a financiar actividades que la Constitución Nacional, Rentas Generales y el sistema tributario vigente en nuestro país tienen (o deberían tener) previsto.

El impuesto alas ganancias (hasta 35%) ya los intereses, el que afecta a los bienes personales el aplicado por el IVA a todos los consumidores (21%), el impuesto a la renta presunta y el aplicado a los combustibles, sumados a los que gravan los ingresos brutas o inmuebles provinciales, entre tantos otros, deberían ser más que suficientes, no solo para garantizar el funcionamiento de los estamentos gubernamentales, y la seguridad, la salud y la educación que merece una sociedad democrática, sino también para aplicar las políticas de desarrollo de la producción en todos sus aspectos, incluidos el sanitario (SENASA), el científico y tecnológico (INTA), y el comercial y productivo (precios sostén, subvenciones y promociones) .

Democracia y participación son conceptos inseparables. Su práctica efectiva implica acceder a la legitimidad que otorga el consenso. Pero en el ámbito agropecuario, procedimientos de consulta inapropiados, discriminatorios y limitados a la intervención de unos pocosfuncionarios y legisladores, junto a un grupo reducido de dirigentes y entidades que, sin lugar a dudas, no representan a todos los involucrados, cierran un círculo no virtuoso de ¡legitimidad o, al menos, de representatividadparcial y menguada.

La defensa de los reales derechos e intereses de los productores agropecuarios de nuestro país reside en un sinnúmero de entidades, muchas de ellas no convocadas y ausentes en el momento de W opiniones y el debate constructivo. Esta realidad, y ante las actuales circunstancias de crisis y emergencia que afronta el agro, confirman la imperiosa necesidad de consultar, en tiempo y forma, para las diversas problemáticas que se presentan, además de a las llamadas entidades tradicionales, a todas las entidades de productores rurales sin distinción alguna : al Frente Agropecuario Nacional, al Movimiento Nacional de Mujeres Agropecuarias en Lucha, a la Confederación General de la Producción, a los tamberos, a los productores de carne, fruticultores, floricultores y horticultores, a los tabacaleros, yerbateros y algodoneros, a los productores forestales y criadores de cerdos, a los arroceros y maniseros y a todos los productores autoconvocados por situaciones específicas .

En el caso que nos ocupa, de aprobarse los actuales proyectos de promoción de carnes y productos lácteos, entre tantos otros posibles, las mujeres y hombres del campo deberán aportar de manera compulsivo, sin beneficio de inventario y a pesar de su rechazo, los fondos suficientes para el funcionamiento de estas nuevas estructuras . burocráticas.

Entendemos, por el contrario que los mecanismos y alcances de efectivas promociones de los productos de¡ país y de sus industrias, deben encuadrarse a través de cambios macroeconómicos de fondo y de la aplicación de políticas activas, con ámbitos intersectoriales de discusión, equilibrio y arbitraje.

Para el campo, propiciamos la participación de todos los sectores rurales para lograr una auténtica representación del interior productivo. El marco de la "Asamblea Agraria Nacional" puede ser el comienzo de la unidad del agro a nivel nacional y el ámbito idóneo para reflejar las realidades de todas las producciones y regiones,.y de sus verdaderos protagonistas, los productores. mujeres y hombres que con su esfuerzo generan riqueza para el país.

Horacio DelguyPresidente del Frente Agropecuario Nacional