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De la trampa de la…

De la trampa de la convertibilidad a la trampa de la dolarización

El nuevo gobierno recibió una pesada herencia. Ella se refleja en la magnitud que ya alcanzan tres grandes brechas en el plano de las cuentas externas, el fiscal y el social. Las mismas han venido creciendo peligrosamente y ponen en riesgo nuestro destino como nación desarrollada. Tanto la gravedad de este fenómeno como sus tendencias a empeorar confirman nuestro vaticinio, reiteradamente manifestado, acerca de las cada vez más peligrosas consecuencias de insistir con el modelo de la convertibilidad.

En ese sentido, el Encuentro de Economistas Argentinos a través de numerosos documentos que hizo públicos ha señalado oportunamente que para el nuevo elenco gubernamental constituía una decisión clave en el arranque de su gestión optar por un reemplazo ordenado del régimen de la convertibilidad por otro asentado en una flotación cambiaria que a su vez, se encontraría inserta en el contexto de una propuesta integral y coherente, de políticas dirigidas a garantizar el desarrollo económico con estabilidad de precios.Sosteníamos que la ruptura con el modelo Menem-Cavallo debía ser total y sin concesiones no solo en aras de la salud del país y del pueblo, sino como fórmula ideal para aprovechar y consolidar el capital político poseído por el presidente De la Rúa. Si , en cambio, se ratificaba la convertibilidad, se incurría en el continuismo económico de fondo y el plexo de políticas congruentes con dicha ratificación profundizaría los problemas económicos y sociales que padecemos.La combinación entre la convertibilidad como premisa mayor, y el impuestazo y los aprietos provinciales como acción consecuente (sin olvidar las implicancias del proyecto de reforma laboral) depararon estos efectos: la salida de la recesión crónica se dilata y todo indica que la eventual recuperación será tan leve como frágil, el desempleo no amengua, los problemas de rentabilidad sectoriales persisten, la cadena de pagos se resiente, los depósitos y el crédito se estancan , las convocatorias y quiebras empresarias se acrecientan, las regiones del interior se tornan inviables y en los hechos no se advierte mejora relevante en la recaudación fiscal Apenas cabe citar a favor una cierta reducción de la tasa de riesgo país- lo que no fue exclusivo de la Argentina y una mejora de las exportaciones de escaso aporte en lo que concierne a su valor agregado, y con alta dependencia del desempeño de los precios mundiales.En estas condiciones el mal humor popular se repotenció. Hacia delante, las oportunidades de recuperación lucen muy inciertas, y , a la postre, cualquier atisbo reanimante se ve jaqueado por las falencias de sustentabilidad externa y social del modelo, lo cual no se consigue a través del módico paquete procompetitivo oficial, circunstancia ésta que ratifica una vez mas las rígidas limitaciones que impone la convertibilidad al ejercicio de Política activa.Así las cosas, si bien el presidente De la Rúa mantiene todavía notable adhesión popular, se debe aceptar que ésta se degradó en parte, en razón del mal humor social. Para peor, ciertos dirigentes y ciertos economistas cómplices del desastroso modelo de los 90, pretenden usufructuar ese mal humor y concentrar las culpas sobre el nuevo gobierno, para limpiar las propias, que son cuantiosas.Con gran osadía estos círculos lanzan ahora bravuconadas exigiendo rebajas de impuestos y subsidios masivos y la compulsión de tarifas de los servicios manu militari , algo incompatible con la convertibilidad que endiosaron y endiosan. Máxime con la crisis fiscal que ellos apoyaron y con los contratos monopólicos que alentaron.Queremos, finalmente, llamar respetuosamente la atención del presidente De La Rúa: La estrategia en curso refuerza la inviabilidad externa y social del país y mina el propio prestigio del gobierno. Lamentablemente, buscando medrar con la desesperación comprensible de vastos sectores sociales y productivos, muchos voceros de intereses creados locales hablan de la dolarización, con o sin devaluación, como coronación arquetípica sin término, del modelo. El tiempo disponible es escaso. Sino no se cambia urgentemente y de raíz, el modelo de convertibilidad con retraso cambiario de Menem-Cavallo, el Gobierno corre el riesgo de terminar pagando facturas propias…. y ajenas.La dolarización implica, en los hechos, cristalizar las distorsiones de la convertibilidad agravadas por la pérdida definitiva , no sólo de nuestras reservas internacionales, sino también de la soberanía monetaria y cambiaria.Todos somos conscientes de que es cada vez más difícil salir de este perverso sistema de tipo cambiario fijo pero no enfrentar la necesidad de construir alternativas a la situación imperante, significa aceptar la inviabilidad de la Argentina como Nación.

Eduardo Conesa- – Eduardo Curia- Horacio Delguy- Roberto Favelevic- Juan José Guaresti (nieto)- Marcelo Lascano- Mercedes Marcó del Pont- Daniel Pérez Enrri- Héctor Valle