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Por Una Nueva Estructura Agropecuaria Nacional

Asamblea Agraria Nacional Junto al Movimiento Nacional de Mujeres Agropecuarias en Lucha y a la Confederación General de la Producción de la República Argentina hemos convocado a participar de esta Asamblea Agraria Nacional para levantar las banderas gremiales que nos permitan transitar un camino común: el camino hacia una Argentina distinta, hacia una Argentina agropecuaria donde la figura de la familia y de la pequeña y mediana empresa rural sean los ejes del desarrollo agropecuario nacional.

Como lo hemos expresado en nuestra convocatoria la intención es institucionalizar a esta Asamblea Agraria Nacional con representantes de todas las entidades presentes para luego continuar incorporando a otras organizaciones que deseen hacerlo. Esta debe ser una convocatoria amplia y generosa que nos permita iniciar el camino hacia una nueva estructura gremial agropecuaria a nivel nacional; solidaria, sin paternalismos de ninguna naturaleza y en defensa de nuestros legítimos intereses; los intereses de decenas de miles de productores agropecuarios a quienes, hasta hoy, no se les ha permitido participar en tiempo y forma en la mesa de los consensos y en los ámbitos de discusión con el poder político. Las mujeres y los hombres del interior productivo deben observar casi a diario y con asombro e indignación como algunos, en nombre de todos, deciden por ellos, en muchos casos, en contra de su opinión, de sus deseos, de sus derechos y hasta en contra de sus intereses. Por esto hoy estamos aquí para conformar un cuerpo colegiado representativo, democrático, participativo y federal que propicie unir a todos los productores agropecuarios a través de un auténtico y gran movimiento agropecuario nacional. Creemos que debe integrarse con la mayor cantidad de organizaciones posibles, tanto de las diversas regiones de nuestra vasta geografía, como de las diferentes producciones que contribuyen a nuestro acervo agropecuario. Entendemos que todos deben tener cabida, con voz y voto, para asentar las bases de una entidad con el poder suficiente para hacerse escuchar en los estamentos de poder y decisión, tal como ocurre en otros países que cuentan con fuertes estructuras de representación del sector agropecuario. También, con la capacidad de movilización suficiente para terminar definitivamente con la falta de respuesta a nuestros reclamos, con la discriminación y con el autoritarismo político- corporativo que nos excluye e ignora Cuando a un gran sabio como Alberto Einstein le preguntaron como llegó a la teoría de la relatividad él dijo: observé que siguiendo las leyes de Newton había fenómenos físicos que no se podían explicar, cambié los paradigmas, empecé desde cero y elaboré una nueva forma de pensar, solo así pude encontrar las respuestas que con la vieja forma de pensar no encontraba. Así surgió la teoría de la relatividad Pero entonces -le preguntaron sus interlocutores- ¿esto significa que las Leyes de Newton no sirven más? NO, respondió el sabio, significa que sirven para hacer una casa pero no para mandar un hombre a la Luna. Hoy el sector agropecuario también debe plantearse un cambio de paradigmas para poder encontrar una nueva estructura gremial agropecuaria; una nueva forma de pensar que nos conduzca hacia un Gran Movimiento Agropecuario Nacional donde todos estemos representados. Pero si alguien nos preguntase ¿esto significa que las estructuras históricas agropecuarias deben desaparecer?. Rotundamente debemos decir que no. Esto solo significa que las entidades tradicionales y los gobiernos de turno deben comprender y aceptar que, junto a todos nosotros deben emprender un camino diferente pero común al nuestro. Un camino que nos permita poder diseñar el proyecto agropecuario que la Argentina como Nación y todos los argentinos nos merecemos. Necesitamos un país distinto y una estructura agropecuaria nacional diferente, pero sabemos que existen dirigentes comprometidos con el régimen político-corporativo de los 90 que se resisten a abandonar el poder. Ideólogos del pragmatismo, tecnócratas neoliberales, fundamentalistas del mercado y parte de nuestra propia dirigencia, quienes para no perder prebendas, y a pesar de todo lo ocurrido, permanecen obsecuentes y al servicio de los grandes beneficiados por el modelo aplicado durante la última década. Ahí están los defensores de la convertibilidad y la dolarización; son los que se distrajeron frente a la corrupción que posibilitó la Gran estafa del Fin de Siglo y los que hoy se encuentran preparando una batería de acciones confucionistas para continuar detentando el poder y ejerciendo representaciones totalmente cuestionadas. Son los que con total hipocresía, pretenden hacer recaer todas las culpas del desastre nacional a los errores políticos y económicos cometidos durante los últimos meses, con el propósito inconfesable de hacer desaparecer de la memoria de todos los argentinos el recuerdo del Agricidio establecido y de la gran estafa de los noventa. Son los gurúes y tecnócratas que mintieron con desparpajo para satisfacer a sus mandantes, son los políticos inescrupulosos que abusaron del poder, son los dirigentes empresariales y sindicales del agro, del comercio y de la industria de nuestro país que traicionaron el mandato de sus representados, son los que nos indujeron a la reconversión desenfrenada y al endeudamiento, a pensar que la globalización, el mercado y la apertura indiscriminada eran la verdad revelada, son los que se hicieron los distraídos frente al proceso de desnacionalización salvaje del patrimonio público y privado de todos los argentinos Existen dirigentes sectoriales que, bajo pretendidos monopolios de representatividad, nos discriminan y boicotean nuestra presencia en los ámbitos de debate. Están también los del doble discurso, y los que nos meten la mano en los bolsillos organizando negocios y burocracia que cargan a la cuenta de los que producen. Otros, preparan tribunas al solo efecto de defender al modelo que expulsó a una tercera parte de nosotros y endeudó al resto por más de 12.000 millones de dólares, mientras se pulverizaba el empleo y se endeudaba a la población de manera irresponsable, mientras la desocupación y el éxodo rural hacían estragos sobre el tejido social del interior, mientras los basurales del conurbano bonaerense se poblaban de argentinos con hambre, mientras el robo famélico aumentaba en progresión geométrica y millones de argentinos se endeudaban a intereses escandalosos, mientras la Argentina como Nación perdía su poder de decisión frente al poder económico internacional. Conformar una Asamblea Agraria Nacional con auténtica representatividad puede imposibilitar sus acciones; puede terminar con los mercenarios que nos agobian y acabar con la sordera de los que no quieren escuchar los reclamos de un pueblo angustiado y desesperado y de decenas de miles de productores expulsados de sus explotaciones que quieren ser incluidos con dignidad en el circuito económico. Creemos que esta Asamblea Agraria Nacional puede conducirnos por el camino del progreso del interior productivo, del desarrollo de todas las regiones, del estado de derecho, del recto equilibrio de los poderes constitucionales y de una política económica que priorice la integración social, la producción y la dignidad del pueblo argentino. Nadie puede equivocarse sobre lo ocurrido porque los resultados están a la vista. Fueron el modelo económico y la usura financiera de los noventa los que nos endeudaron, que quebraron al agro y a los sectores más desprotegidos de la sociedad, que pauperizaron a millones de argentinos y descapitalizaron o aniquilaron a miles de pequeñas y medianas empresas de todos los sectores Productores agropecuarios: debemos estar mas unidos que nunca, alertas y movilizados porque los que concentraron, desnacionalizaron y transfirieron lejos de nuestras fronteras el ingreso y la renta nacional aún no están satisfechos y vienen por más. Ahora vienen por nuestro futuro y el de las próximas generaciones, por el futuro de millones de mujeres y hombres quienes durante los últimos doce años, desde la cubierta de tercera clase del Titanic tan solo pudieron observar la fiesta obscena de esta verdadera asociación ilícita que ahora, con miles de millones de dólares en su poder se prepara para mantener en el largo plazo a la Argentina sin poder de decisión nacional y a todos los argentinos actuando como arrendatarios de nuestro propio territorio. Debemos terminar con la Argentina vieja, la del régimen político-corporativo de los 90, la que ninguno de nosotros quiere que se repita y que se resiste a dejar paso a la nueva Argentina que debemos diseñar entre todos. Por esto debemos conformar la Asamblea Agraria Nacional; porque aún en medio del naufragio, sin salvavidas, dentro del corralito, endeudados, indexados, excluidos, discriminados y con nuestra patria hipotecada, tenemos que sobrevivir para, al tiempo de emprender la reconstrucción, colocar a los responsables en el banquillo de los acusados y enjuiciarlos ante la historia. Integrar esta Asamblea Agraria Nacional no implica aceptar ningún tipo de cuestionamiento, menos aún, imponer ideas, conceptos o ideologías. Sí exige levantar las banderas y defender los principios que nos unen, actuar de buena fe, perseguir el bien común y el bienestar general y tratar de encontrar las coincidencias para vislumbrar el rumbo común en procura de ese país ideal que cada uno de nosotros quisiera dejar para sus hijos y para las futuras generaciones de argentinos. Horacio Delguy Presidente del Frente Agropecuario Nacional