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Memoria Agropecuaria

Bregar por la unidad en la representación del agro a través de un gran movimiento agropecuario nacional participativo, federal, democrático y sin exclusiones, paternalismos ni oligopolios gremiales de ninguna naturaleza fue durante 2003 -como siempre- una de las principales banderas del Frente Agropecuario Nacional.

Creemos que, ahora, a pesar de la resistencia retardataria de los que no pueden vislumbrar una Argentina distinta, los productores continuarán organizándose a través de nuevas entidades regionales, nacionales y específicas, que finalmente deberán converger en una nueva estructura representativa en el ámbito nacional, unida, solidaria, y sin compromisos con el poder, para lograr la defensa con posibilidad de éxito, de los derechos e intereses de todos los productores agropecuarios argentinos. El panorama para el 2004 dependerá en gran medida de la política agropecuaria y las acciones que el Gobierno nacional determine ya que las condiciones externas aparecen, en términos generales como mas favorables. Creemos entonces que deben instrumentarse políticas macroeconómicas, sociales y culturales activas y con el signo opuesto a las que con impunidad, y durante más de diez años, permitieron que la pobreza, la desnutrición y la exclusión alcancen hoy a más de la mitad de los habitantes de nuestro país. Este lamentable desenlace, sobre el que advertimos y denunciamos casi en soledad durante esa década, fue el resultado de un proceso macroeconómico escandaloso, acompañado por buena parte de una dirigencia política, empresarial y sindical, con comportamientos autoritarios y excluyentes, y que, por acción, omisión, mediocridad o distracción culposa, permitió el esquema que expulsó de sus tierras a mas de una tercera parte de los productores, además de posibilitar la transferencia, lejos de nuestras fronteras, de miles de millones de dólares que hoy condicionan nuestro desarrollo y nuestro poder de decisión.Reiteramos la necesidad de aplicar, desde ahora, medidas que contemplen la situación de los productores agropecuarios expulsados de sus campos o endeudados, que aún se encuentran en los pueblos del interior o en explotaciones descapitalizadas, para reincorporarlos al circuito económico rural y preservar su cultura productiva. Esto significa rescatar decenas de miles de pequeños y medianos empresarios como motores imprescindibles de la política agropecuaria que propiciamos y sin los cuales es impensable lograr el desarrollo equilibrado e integrado de un vasto territorio que queremos ocupado mayoritariamente por auténticos productores. El programa Social Agropecuario y Prohuerta son herramientas que merecen mayor presupuesto y atención para ayudar a sacar de la pobreza y el subdesarrollo a mas de cien mil productores. Seguiremos sosteniendo, asimismo, que se debe terminar con las prácticas que provocan la desjerarquización de los organismos competentes del Estado –como el SENASA, el INTA, el INASE y la ONCCA-, que delegan parte de sus misiones y funciones sanitarias, de control, promoción y trazabilidad, a organizaciones privadas o paragubernamentales de derecho publico no estatal que superponen su actividad y costos administrativos, tasas y aranceles, a los propios de los organismos del Estado responsables y a los de todos los productores, para ocuparse de actividades que estos realizan o deberían realizar.Igualmente, las administraciones de estos organismos dependientes de la Secretaría de Agricultura deben contar con conducciones integradas por funcionarios surgidos de los ámbitos académicos, científicos y técnicos de alto nivel, y con poder de decisión política, que implique acciones de excelencia e independientes de las corporaciones, cuya participación debe entenderse solo como necesaria para la defensa de los intereses sectoriales.El proyecto agropecuario en que creemos no implica aumentos de producción y exportaciones a cualquier precio y de cualquier forma. Haber salido del modelo de los noventa, aún de la peor manera, recupera en parte la rentabilidad del campo que, a pesar de continuar afectado por retenciones a las exportaciones, nos lleva a imaginar la posibilidad de un porvenir promisorio. Aguardamos ahora acciones concretas de un gobierno que dice ser distinto.A los funcionarios de la cartera agropecuaria que creen acordar con “ el campo” a través de una mal denominada “Mesa Agropecuaria Nacional” que excluye a un sinnúmero de organizaciones representativas del sector productivo debemos decirles que, a pesar de todos los obstáculos que se colocan para dificultarnos el camino de la integración, vamos a continuar sosteniendo nuestras ideas y principios con acciones gremiales y difusión de nuestras propuestas. También con denuncias como la presentada ante el Instituto Nacional contra la Discriminación ( INADI ); porque tenemos la convicción de que los intereses que defendemos coinciden plenamente con los de una Argentina que solo constituida e integrada como Nación podrá brindar un futuro con dignidad para las próximas generaciones. A las mujeres y a los hombres del campo, desde el FAN les expresamos nuestros sinceros deseos de ventura y felicidad para el próximo año, que implica para todos nosotros continuar produciendo, porque el campo es nuestro medio, pero también un modo de vida que queremos preservar. Horacio Delguy- Presidente del Frente Agropecuario Nacional –