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Lo que el viento se llevó

PALABRAS AL VIENTO En 1991 deciamos: La implementación de la nueva estructura económica ha provocado que el rigor de la Ley de Convertibilidad haya recaído de manera especial sobre el sector agropecuario que ahora debe soportar un agudo desfasaje entre precios y costos. Mientras ciertas empresas mantienen privilegios que no respetan la filosofía económica en ejecución las poco transparentes privatizaciones inciden de manera abusiva sobre los gastos de comercialización y costos fijos de la empresa agropecuaria.

En 1993: La brutal transferencia de ingresos y patrimonios y el proceso de quiebras y concentración de la tierra con sus secuela de éxodo rural y concentración de la tierra implica continuar con la agonía de los pueblos de campaña y la desintegración económica y cultural del territorio nacional. La frustración, el desarraigo y el enajenamiento de bienes y vocaciones rurales terminan configurando un cuadro dramático donde se mezclan la injusticia, la corrupción y la inmoralidad. En 1995: La estrategia ínsita en el plan de convertibilidad de 1991, apoyada en el retraso cambiario que congeló una distorsionada situación de precios relativos implica un subsidio decisivo a las importaciones, promueve el contrabando, desalienta las exportaciones, instiga un sistema financiero a espaldas de la producción, estimula las formas especulativas, discrimina contra la producción y el trabajo nacional, induce el desempleo y la concentración económica, presiona hacia abajo el poder adquisitivo de las remuneraciones y estimula el megaendeudamiento. En 1997: " La crisis del modelo" coloca a bordo del "Titanic" y sin salvavidas a vastos sectores sociales. Se permite que el mundo virtual de la globalización se apropie del desguace de "La Argentina", nuestro barco .Con la dignidad y el orgullo nacional a la deriva, se aleja a nuestra patria del destino de grandeza que merece. En 2000: Hablan de la dolarización, con o sin devaluación, como coronación arquetípica y sin término, del modelo. El tiempo disponible es escaso. Si no se cambia el modelo de convertibilidad con retraso cambiario de Menem-Cavallo, el Gobierno corre el riesgo de terminar pagando facturas propias y ajenas. Constituye una decisión clave en el arranque de su gestión optar por un reemplazo ordenado del régimen de la convertibilidad por otro asentado en una flotación cambiaria inserta en el contexto de una propuesta integral y coherente de políticas dirigidas a garantizar el desarrollo económico con estabilidad de precios. La ruptura con el modelo Menem-Cavallo debe ser total y sin concesiones en aras de la salud del país y del pueblo En Enero de 2001: Continuar, con fútil fidelidad, aplicando el modelo económico de convertibilidad con tipo de cambio fijo y bajo, no permitió, ni de lejos, cumplir con las promesas que aseguraban la recuperación económica y social de nuestro país. Suena como triste parodia observar ciertos aires de euforia ante el otorgamiento de un “Blindaje Financiero” por 40.000 millones de dólares que, en rigor, solo servirá para diferir por un rato el fantasma del “default”. Un acuerdo financiero que cubre deuda con más deuda. Una cobertura económica que beneficia fundamentalmente a los prestamistas y a la que todos los argentinos deberemos costear con mayor trabajo y esfuerzo. Pretender gambetear a la realidad, vendiendo ilusiones, mientras se apoya la continuidad del modelo, depara réditos que se escurren de las manos cada vez más rápido. En marzo de 2001: Con los mismos yuyos, la misma receta de 1991 y el mismo curandero, ahora con poderes extraordinarios, los argentinos hemos soportado un nuevo golpe de “mercado” dirigido a sostener el caduco régimen de la convertibilidad y la correlación de inequidades para los sectores del trabajo y la producción nacional. Se intenta así mantener una situación insostenible luego de tres años de recesión, seguramente prolongada a todo lo que resta del 2001. En mayo de 2001 : El último “impuestazo” coloca el epitafio al mito de “la reactivación dentro del modelo” y deja en evidencia que, del modelo de convertibilidad, que se aplica desde hace diez años, solamente cabe esperar la difusión de la miseria, de la desocupación, de la desarticulación del aparato productivo y del incremento del endeudamiento externo lo cual, sin duda, amenaza nuestra propia identidad como Nación. En Junio de 2001: Con los anuncios del 15 de junio pasado, el gobierno nacional aplica cosmética económica, que trasladada al ámbito de la sexología, solo podría compararse a un acto de autoestimulación.La revolución productiva, la reconversión, el blindaje, la ley de competitividad, el megacanje y, ahora, este picaresco empalme cambiario, configuran un sinnúmero de consignas idiotizantes que atentan contra la salud mental de todos los argentinos EN DICIEMBRE DE 2001 DECIMOS Se acerca el Final, pero aún pretenden engañárnos con el cuento de la convertibilidad hasta las últimas consecuencias El Titanic se hunde, y los pocos satisfechos por el modelo económico de los 90, abandonan el barco. Se llevan, lejos de nuestras fronteras, lo poco que queda del patrimonio conseguido a través del trabajo de varias generaciones de argentinos. Se apropian del esfuerzo de millones de mujeres y hombres que durante diez años, desde la cubierta del mismo navío y con la ñata contra el vidrio, tan solo pudieron observar la fiesta danzante de esta verdadera asociación ilícita que ahora huye del naufragio con la Argentina puesta. Pero aún sin salvavidas, dolarizados, endeudados y con nuestra Argentina hipotecada, trataremos de nadar hasta alcanzar la costa para impedirles la fuga, colocarlos en el banquillo de los acusados y enjuiciarlos como INFAMES TRAIDORES A LA PATRIA