Get Adobe Flash player
Visitas
096474
Visit Today : 16
Total : 96474

Letania del Vasallo

Descubierta por antropólogos en campamentos de nómades que sobreviven en la otrora feraz pampa húmeda y seca de la ex Capitanía General del Río de la Plata.

Se canta a la oración, al son de viejos instrumentos de percusión y viento -ya que la cuerda no se consigue más en el campo-, o al compás del repiqueteo de baldes oxidados, arados de mancera, guadañas, azadas y herramientas abandonadas golpeadas con boleadoras. Se baila alrededor de fogones de leña de vaca en los viejos corrales y galpones de esquila en desuso, en los silos semiderruídos y en los desmantelados salones de concesionarias de tractores y chatitas, donde viejas solicitudes de reserva, recibos numerados, cuits y formularios, se mecen al viento al compás de pequeños remolinos de polvo. Se canta y se baila mientras los panaderos pasan volando y las mariposas buscan vanamente las alfalfas de otrora, y hordas de privatizados inspectores, con oscuros trajes raídos y miradas penetrantes, revolotean por las zonas asoladas en busca de incautos a quienes parasitar. Ellos también van perdiendo las esperanzas. La competencia con los jubilados hambrientos, a veces, degenera en batallas por los remanentes que todavía se encuentran escondidos en algunos bolsones de la resistencia privada. Se canta y se baila de noche, mientras se escuchan, como lamentos, los acordes tristones de grupúsculos de burócratas que tratan de imaginar nuevos institutos y fondos de promoción, aranceles de todo tipo, costos operativos de planes sanitarios, nuevos organismos paragubernamentales, nuevos hechos imponibles, nuevas gabelas para aplicarle a los productores agropecuarios, quienes ya no pueden seguir manteniendo el gasto público y la corrupción, mientras que tecnócratas ensoberbecidos insisten en continuar pergeñando nuevas y más atractivas moratorias que se van estrellando, una tras otra, contra los espacios vacíos que va dejando la emigración. LETANIA DEL VASALLO ¡ Elevemos nuestras preces al “Señor” ! Gracias “Virgen de los Agricultores” : Gracias, porque hoy no han reimplantado las retenciones. Porque hoy no inventaron un nuevo impuesto. Porque a nadie se le ocurrió todavía imponernos el derecho de pernada. Porque todavía podemos cambiar una varilla rota sin autorización de la autoridad correspondiente. Porque todavía podemos curar un ternero abichado sin pagar un arancel sanitario. Porque todavía podemos plantar un molino sin un proyecto hecho por ingeniero hidráulico con el visado correspondiente y visto bueno por impacto ambiental. Porque todavía, a las empresas de electricidad y a los burócratas no se les ocurrió cobramos por gozar de la energía del viento y del sol y no oponen resistencia a nuestra competencia desleal por el uso de pantallas solares y aerocargadores. Gracias a la virgen de Luján por haber iluminado a nuestros conductores de tal manera que todavía podemos cambiar la hacienda de potrero sin pagar una tasa como la de la yerra, recorrer el campo sin cargo y pasar la hacienda de lote sin sacar guía, ordeñar la vaca y tomar la leche sin pagar el IVA presunto ni inscribimos en autónomos. Porque todavía podemos dividir un potrero sin proyecto aprobado con estudios de impacto ambiental y visto bueno del INTA y Green Peace, sin autorización del Ministerio de Agricultura, de la Provincia y del Municipio y sin Cédula Catastral del Colegio de Agrimensores. Gracias Todopoderoso porque todavía podemos alambrar con alambradores privados y no por intermedio de la Comisión Local de “Alambradores y Afines”. Gracias porque todavía no hemos sido detectados en la clandestinidad a la que tuvimos que pasar para domar una tropillita, ante la imposibilidad de cumplir con todos los requisitos exigidos al domador: Cuil, Ingresos Brutos, Autónomos, inscripción en el Impuesto a las Ganancias, recibos numerados, retenciones, tasa a la espuela, derecho a tirar la boca, impuesto al corcovo, derecho a tusar, autorización de desvasar, desgravación por rodada y voleo, tasa diferencial por lazo torcido (todo por triplicado, debidamente certificado por autoridad competente y en formulario con sello oficial visado por la Municipalidad ). Gracias, gracias patrona del campo: Por damos salud para no tener que internarnos en los hospitales que no se hicieron con nuestro dinero. Por no tener que circular por las rutas que no nos hicieron con nuestros aportes y por las que ahora, para poder transitar con nuestros productos debemos pagar peaje. Por poder gozar de la bucólica y agreste paz de nuestros pagos, libres de la vigilancia policial correspondiente; por habernos dado asaltantes y ladrones indolentes que no usan todas sus posibilidades sino en un porcentaje mínimo. Por habernos dado cuerpos fuertes que no necesitan gas natural, ni corriente eléctrica, pues aguantan la naturaleza y se subsumen en ella mientras los entes prestatarios monopólicos y oligopólicos explotan y gozan sus cotos de caza sin competidores. Gracias Señora por permitir que a veces nos visiten o escriban nuestros hijos que emigraron a las grandes ciudades, a sus cinturones villeros, o a los grandes imperios de ultramar a los que debemos mas de 200.000 millones de dólares, ahora garantizados con un blindaje de 40.000 millones más. Gracias también por habernos volatilizado de nuestros campos seis millones de cabezas para que con la agriculturización indiscriminada hayamos podido pagar los impuestos, tasas y contribuciones, además de sobrevivir. Gracias por habernos dado el temple para resistir la difícil misión de ser argentinos y por habernos dado mentes tranquilas y espíritus con tanta paz interior que no necesitan abrevar en ninguna fuente formal de conocimiento: como escuelas o universidades; sino gozar del canto vigilante del tero, del vuelo pesado del chajá, de la carrera gambeteadora de la liebre y del avestruz y del aroma del asado y el gusto del mate amargo. Gracias por no tentarnos con aeropuertos cercanos y varias líneas aéreas baratas y frecuencias a todos los destinos, por el miedo que le tenemos a volar. Gracias también por no tentarnos con nafta barata y abundante, cuando tan sanos son el sulky y la carreta, y tanto menos peligrosos que el óxido de carbono letal que exhalan los engendros de motor a explosión, hoy amenazados con aumentos en los combustibles y peajes. Gracias por darnos tan benevolentes, equitativos y comprensivos amos que nos imponen leyes, impuestos y cargas especiales y discriminatorias a nuestra casta agropecuaria de segunda, como la quíntuple imposición de la tierra y el IVA diferencial. Gracias porque, a diferencia de nuestros antepasados, los siervos de la gleba, podemos abandonar los campos sin rentabilidad e irnos con nuestras pocas posesiones a engrosar los cinturones de pobreza de las grandes ciudades. Eduardo Helguera productor agropecuario Miembro de Mesa Ejecutiva Frente Agropecuario Nacional