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La Problemática Agropecuaria : Una Cuestión de Estado

LA CUESTION AGROPECUARIA – UNA POLITICA DE ESTADO Para la Argentina el desarrollo agropecuario y agroindustrial constituye uno de los pilares que nos posicionan con fuerza frente al resto de las naciones de un mundo globalizado y competitivo, por consiguiente,

creemos que constituye el disparador natural del desarrollo de la Argentina como Nación, el principal instrumento para lograr la ocupación equilibrada de nuestro vasto territorio con empresas, trabajadores, empresarios y familias argentinas y la brújula que señala el rumbo del progreso de los pueblos y las ciudades del interior productivo. Por consiguiente la problemática agropecuaria debe ser considerada una cuestión de Estado y como tal debe contar con un proyecto agropecuario nacional que trascienda lo técnico y lo económico, que supere el ámbito del sector y que en función del bien común y el bienestar general tenga en cuenta la problemática de la pobreza y de la alimentación, los intereses nacionales y las políticas que hacen a la cultura y las costumbres del interior productivo. Con esta visión compleja y abarcativa, desde el Frente Agropecuario Nacional y junto a numerosas organizaciones que integran la Asamblea Agraria Nacional, la Mesa Federal Agraria, el Movimiento Nacional de Mujeres Agropecuarias en Lucha, la Confederación General de la Producción de la República Argentina planteamos las propuestas y consideraciones que creemos nos van a permitir iniciar una verdadera política de desarrollo agropecuario sostenida en el tiempo y en armonía y simbiosis con la dignidad y el progreso social, económico y cultural de todos los argentinos. Esto equivale a decir que, desde nuestra visión, el desarrollo no significa una propuesta de máxima rentabilidad para alguno de los sectores o actores involucrados sino que consiste en resolver la ecuación económica que tienda a maximizar el progreso, la justicia y la dignidad para el conjunto de los integrantes y sectores económicos y sociales de una Argentina que pretendemos de todos y para todos los argentinos. La decadencia de las naciones, en cualquiera de sus aspectos aparecen como consecuencia de la aplicación de políticas macroeconómicas, sociales y culturales al menos equivocadas o, como sucedió en la Argentina de los últimos años, especialmente en la de la convertibilidad de la década de los noventa, por políticas perpetradas con total impunidad y en función de intereses minoritarios que aprovecharon la existencia de una dirigencia política, empresarial y sindical que, por acción, omisión, o simplemente distracción culposa hicieron que la exclusión social, la pobreza y en muchos casos la desnutrición, alcancen a más de la mitad de los argentinos. 20 millones de compatriotas que habitan un extenso territorio que hoy, a pesar de todo, produce alimentos para mas de 300 millones de seres humanos. Y esta situación prolongada en el tiempo es sinónimo de violencia, de disgregación social y de decadencia económica, es decir el antidesarrollo en todos sus aspectos. Creemos que para evitar esto necesitamos resolver cinco cuestiones indispensables para activar el proceso socio-económico y cultural virtuoso que todos esperamos. PRIMERA CUESTIÓN Contemplar las necesidades de mayor urgencia: No podemos pensar en algún tipo de desarrollo agroindustrial o futuro exitoso para nuestra patria con millones de argentinos excluidos. Debemos ser concientes que salir de esta encrucijada, es decir industrializar el país, recomponer el salario real, generar empleo y producir con mayor tecnología en función de esa simbiosis de intereses intersectoriales que propiciamos va a requerir trabajo y esfuerzo adicional durante muchos años porqué no podemos olvidar que unos pocos enriquecidos nos endeudaron y nos remataron en nombre de todos. Esto Implica aplicar medidas de excepción. En primer lugar para los productores agropecuarios endeudados y descapitalizados por la injusticia del modelo de concentración económica y desnacionalización, quienes deberán ser atendidos con financiación adecuada y a través del recálculo de los pasivos desde su origen . En segundo lugar ayuda para los expulsados de los pueblos y las explotaciones y los excluidos urbanos, en muchos casos habitando en los cinturones de pobreza de las grandes ciudades, famélicos, enfermos, desamparados e inmersos en ámbitos de violencia y delito, ahora con muy pocas o ninguna posibilidad de reinserción en el circuito económico. No tenemos más que observar en los andenes de las terminales ferroviarias, debajo de las autopistas, en las márgenes de arroyos y vías férreas y en los cada vez mas numerosos asentamientos marginales de los suburbios de las grandes ciudades para darnos cuenta de la regresión social y cultural de una Argentina rica y culta que ahora muestra estas imágenes incomprensibles. Debemos asumir esta realidad y mirar el mediano y el largo plazo para comprender la necesidad de contar con los medios necesarios para recuperar al menos a la próxima generación de esos argentinos, cientos de miles de niños que hoy deben ser alimentados, educados y sanados como corresponde. El campo al igual que el resto de los sectores socioeconómicos, no puede quedar al margen del esfuerzo nacional necesario para solucionarlo. ( 3* concepto ) SEGUNDA CUESTIÓN Se refiere a la necesidad de comenzar un enérgico proceso de incentivación de las Investigaciones científicas y tecnológicas de punta: Creemos que es imperativo para nuestro desarrollo iniciar una verdadera cruzada del conocimiento una nueva gesta moderna de alfabetización sarmientiniana; hoy relacionada con la educación superior y de post grado por supuesto sin olvidar la educación en sus niveles primarios y medios que deben reformularse. La Argentina debe contar con un presupuesto importante para educación . Un presupuesto que logre activar líneas de investigación independientes y en función de intereses nacionales preestablecidos y que permita jerarquizar a los científicos, técnicos y trabajadores de los organismos como el INTA, INTI, el SENASA, el CONICET, INASE, las Universidades y los centros de altos estudios. La Argentina debe terminar con esta situación de alto grado de dependencia tecnológica como la vigente. Ciencias básicas y tecnología aplicada a los alimentos, biotecnología, mejoramiento genético, desarrollo de agroquímicos y fertilizantes, sanidad animal y vegetal, energía atómica, ingeniería industrial, de transporte y aeroespacial son entre otras, líneas de investigación que el Estado nacional debe propulsar cuanto antes. TERCERA CUESTIÓN La unidad del agro a través de un gran Movimiento Agropecuario Nacional. Un movimiento integrado a los sectores agroindustriales y comerciales relacionados con la producción. Creemos que el proceso económico de los noventa, consolidó el divorcio entre los representados y la representación política, empresarial y sindical que ahora cuestiona, de manera manifiesta la sociedad y que no excluye a la dirigencia del agro, también, a nuestro juicio, cuestionada por los productores. Por ello consideramos como imprescindible la creación de una nueva estructura gremial agropecuaria a nivel nacional, representativa, solidaria, participativa, federal, democrática, sin exclusiones y sin paternalismos de ninguna naturaleza. El agro y sus industrias se convirtieron en las primeras víctimas anunciadas por los ideólogos de la convertibilidad como una consecuencia insalvable de la presunta modernización que se iniciaba. Una profecía auto cumplida que terminó con una tercera parte de los productores y que no tuvo la respuesta gremial correspondiente. Debemos propiciar la unidad del sector a través de un gran Movimiento Agropecuario Nacional donde todos estemos representados y mancomunados a los otros sectores relacionados con la producción. Esto implica decir que las cuatro entidades tradicionales deben aceptar emprender un camino común, junto al resto de las entidades representativas del agro y del complejo agroindustrial y comercial del interior, que permita, desde abajo hacia arriba y con la voz y el voto de todos los productores agropecuarios de nuestro país conformar este verdadero Movimiento Agropecuario Nacional que propiciamos. También los legisladores integrantes de las comisiones agropecuarias y los funcionarios de la Secretaría de Agricultura y organismos dependientes deben terminar con la discriminación excluyente que impide a numerosas organizaciones de productores ser convocadas y atendidas en tiempo y forma. Queda claro que los sectores del agro aquí presentes no formamos parte de los que en este mismo momento se encuentran reunidos con el Presidente de la Nación opinando y consensuando en nombre de todos. CUARTA CUESTIÓN Aplicar una política macroeconómica con precios relativos para la producción equilibrados. Significa contar con un tipo de cambio alto y sostenido en el tiempo afirmando: una relación económica con el exterior adecuada y estable. También y cuando corresponda, reintegros, subsidios y aranceles que permitan: la competitividad de nuestros productos en los mercados internacionales, el desarrollo agroindustrial, un equilibrio dinámico entre todos los sectores y solidaridad con los más desprotegidos. Un esquema que impida la matriz productiva de los 90 que recomendaba aumentar la producción a cualquier precio, en exceso dependiente del exterior, que tendía a neutralizar los ingresos de divisas provenientes de las exportaciones, que aumentaba la producción sobre la base de importaciones masivas como sustitutas de insumos que se producían en el país, que dejó afuera del circuito económico a miles de pequeñas y medianas empresas y que recomendaba abandonar las investigaciones científicas y tecnológicas locales por las foráneas. Un esquema productivo que permitió, con impunidad manifiesta, la desnacionalización salvaje del patrimonio público y privado de todos los argentinos, la desaparición de una tercera parte de los productores y el endeudamiento, en muchos casos terminal de los que aún permanecen como tales. QUINTA CUESTIÓN Se refiere a recrear organismos dependientes de la cartera agropecuaria similares a las ex-juntas nacionales de Carnes y de Granos y jerarquizar a los existentes como el SENASA y el INTA, que garanticen en el ámbito interno la justa distribución del ingreso intersectorial y establezcan mecanismos de promoción, comercialización y garantía de calidad y sanidad de los productos argentinos en los mercados internos y del exterior. Debemos terminar con la moda ideológica de descentralizar para privatizar estableciendo organismos paragubernamentales como entes sanitarios, sistemas de trazabilidad compulsivos e institutos de promoción para cada uno de los productos, que generalmente terminan convirtiéndose en verdaderas cajitas de la felicidad para unos pocos individuos y empresas. La participación de los productores y representantes de los diferentes sectores debe materializarse, pero dentro de las estructuras de los organismos del Estado. En resumen, revertir la idea del Estado ausente, incentivando su presencia activa y a la vez eficiente, tal como ocurre en los países más desarrollados del mundo. Tambien, tener en cuenta que el salto cualitativo tecnológico a nivel mundial establece día a día nuevos esquemas productivos y de servicios; pero esto no debe implicar menos empresas, productores y personas que trabajen y vivan en el interior. Las opciones son claras: o excluimos, desarraigamos, precarizamos y desocupamos a millones de argentinos del interior productivo y de los grandes centros urbanos, donde surge el mismo problema, tal como sucedió durante la última década, o planteamos una lógica económica, que permita en un contexto de desarrollo sostenido, aumentos de las exportaciones agropecuarias y agroindustriales y altos niveles de redistribución social que potencien el mercado interno y en donde, de alguna manera, se plantee, a través de un plan de desarrollo nacional desde el campo y desde la ciudad, cómo se va a redistribuir el salto cualitativo y cuantitativo en la producción de riquezas que va a significar la mayor productividad de las altas tecnologías que avanzan a pasos agigantados. De no ocurrir esto, los pobres serán más y más pobres, hasta pasar a constituir población sobrante absoluta en una Argentina oligopólica y concentrada . Haber salido de la convertibilidad, aun de la peor manera, hoy nos permite, por primera vez en más de una década, abrigar esperanzas, imaginar la aplicación de un modelo económico distinto al de los noventa. Por esto es que desde el Frente Agropecuario Nazcional planteamos estos conceptos como disparadores de un proyecto agropecuario y agroindustrial que, inmerso en un verdadero proyecto de desarrollo nacional, impida la pobreza, reindustrialice el país, asegure la alimentación y augure dignidad para todos los argentinos.

Horacio Delguy
Presidente del Frente Agropecuario Nacional