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Amasando fortunas

El gobierno nacional debe interponer todos los recursos a su alcance para revertir con urgencia la situación que presenta un mercado de cereales y granos oleaginosos que maltrata a los que producen, presas fáciles de un oligopolio industrial-exportador que impone, como en el caso del trigo, condiciones comerciales inadmisibles y precios de liquidación.
Así, unas pocas empresas “hacen harina” a decenas de miles de productores trigueros argentinos aplicando falsos fletes y descuentos por calidad no correspondientes y, al Estado,  por  compensaciones que, ante precios alejados de los de referencia en condiciones cámara, no debieran efectivizarse.
 
El Frente Agropecuario Nacional pone a conocimiento de los productores agropecuarios en particular y de la opinión pública en general que: en un contexto de políticas activas, el Estado nacional debe advertir que los errores y fallas instrumentales del sistema de comercialización de granos y cereales vigente en nuestro país dan argumentos a quienes pretenden reinstalar la propuesta mercantilista neoliberal de los noventa.
Como consecuencia, resolver con urgencia esta situación de injusticia manifiesta implica contribuir a profundizar y rejuvenecer el modelo productivo establecido luego de la salida de la convertibilidad, instrumentando un sistema más justo y efectivo que los cierres o cupos de exportación, que han generado fabulosas transferencias de ingresos, en el caso del trigo, al sector exportador y a la molinería –en perjuicio de productores y consumidores, aunque también del Estado nacional por compensaciones multimillonarias.
 
Consideramos necesario:
 
1- Garantizar la competencia y la transparencia del comercio interno e internacional de la producción agropecuaria; a los productores, asegurarles precios externos vigentes menos retenciones y costos de exportación, a la industria, condiciones para llegar a comercios y consumidores con precios accesibles en cantidad y calidad adecuadas; y a los exportadores, utilidades que, en condiciones normales, no pueden estar alejadas de las del sector financiero en operaciones de bajo riesgo crediticio.

2- Poner en funcionamiento instituciones modernas que regulen  los mercados con el objetivo de proteger a los eslabones más débiles de las cadenas agroalimentarias –productores y consumidores- de las poderosas corporaciones y oligopolios que dominan la transformación y comercialización interna y externa de cereales y granos oleaginosos. Consideramos propicio un organismo de proporciones moderadas, altamente calificado y concentrado en el conocimiento profundo de los mercados y con capacidad para operar ágilmente en la compra-venta de cereales y granos oleaginosos si la circunstancias así lo demandan.  No se trata de engendrar una nueva oficina burocrática de controles desquiciantes sino una institución moderna que tenga como principal objetivo garantizar transparencia y competencia, y que cuente con mecanismos, recursos y facultades necesarias para resolver los problemas específicos. Las experiencias internacionales muestran el efecto positivo de estas instituciones en la estabilización de precios y en la justa distribución de beneficios entre los distintos agentes y etapas.

Amasando  fortunas
 
PROPONEMOS
 
A-    JUNTA NACIONAL DE GRANOS.- La creación de una Junta Nacional de Granos moderna, como organismo esencial de transparencia local e internacional en el comercio granario, con excelencia técnica y con funcionarios elegidos por concurso y antecedentes. Su existencia y buen funcionamiento permitiría: A) absorber la cuestionada Oficina Nacional de Control y Calidad Agroalimentaria B) formar stocks públicos de los productos sensibles (como el trigo) en la forma como lo hacía la Junta de los años 80, para su ulterior venta a la industria molinera para el consumo local C) brindar información oportuna de cosechas, ventas y compras de los operadores, embarques y situación de mercados internacionales. D) limitar la asimetría entre vendedores y grandes compradores. así como el desarrollo de políticas agresivas de comercio exterior. E) equilibrar movimientos de precios, impulsar la apertura de nuevos mercados externos, promocionar nuestros productos, garantizar el consumo interno, otorgar certificaciones de calidad o identificaciones de origen,  estimular el desarrollo local y regional, formas asociativas e integrar horizontal y verticalmente a las explotaciones agropecuarias.
 
B-    PADRÓN RURAL.- Clasificar a los productores rurales y establecer las condiciones que deben cumplirse para acceder a condiciones favorables de financiamiento y tratamiento impositivo, a un régimen de retenciones a las exportaciones segmentadas, a cierto  tipo de aval público para comprar en condiciones más favorables que las de mercado, a facilitar el desarrollo de los productores más chicos y los de regiones marginales sin afectar el comercio general en las zonas tradicionales. Diferenciar las condiciones comerciales para los pequeños productores a fin de garantizar su subsistencia económica y la pervivencia de la  función social que representan para la integración territorial, cuantificando económicamente los beneficios sociales, culturales y geopolíticos de su presencia. Estas consideraciones hacen al sostenimiento y la radicación de las familias en el interior productivo, la preservación de la vida económica de los pueblos del interior y a los aspectos culturales y de tradición del modo de vida rural.
 
C-    MESA NACIONAL DE POLÍTICA AGROPECUARIA.- El diseño de un verdadero “Proyecto de Desarrollo  Agropecuario Nacional” de mediano y largo plazo, y para poder diseñarlo, con una “Mesa Nacional de Política Agropecuaria” al más alto nivel político, gremial y técnico, conformada sin discriminaciones ni exclusiones de ninguna naturaleza.
 
TAMBIÉN SOMOS EL CAMPO
COMISIÓN DIRECTIVA FRENTE AGROPECUARIO NACIONAL
Carlos Urioste                 Horacio Delguy
Secretario                                       Presidente