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Fuerza gremial y moral productiva

Acordar con el Gobierno de la Nación para congelar precios de la carne vacuna por un período de tres meses, limitar de manera compulsiva el peso mínimo de faena del ganado vacuno, imponer aportes para un Instituto paragubernamental de promoción de carne vacuna que superpone sus funciones con el Estado nacional; aumentar las retenciones a las exportaciones de los lácteos para favorecer a unas pocas empresas, y privatizar y tercerizar las funciones y misiones indelegables e inclaudicables de la Secretaría de Agricultura de la Nación y sus organismos dependientes, son tan solo algunos ejemplos que muestran procesos, conductas y políticas alejadas de los productores, del bienestar general y de los intereses de la Argentina. Además ponen de manifiesto el hecho de que los productores agropecuarios carecen de la fuerza gremial suficiente para defender sus derechos frente al poder político de turno y frente a los intereses de las corporaciones.La cartera agropecuaria, el Gobierno nacional y muchos de nuestros propios dirigentes parecen no entender que el campo es mucho más que valores inmobiliarios, márgenes brutos, rentabilidad y exportaciones; es territorio nacional, al mismo tiempo que sustento de la cultura productiva y hábitat de cientos de miles de familias agropecuarias que debemos defender y mantener en sus explotaciones.El desarrollo rural con equidad y sustentabilidad que la Argentina necesita se contrapone con el productivismo y eficientismo economicista salvaje e insensible que se propicia desde el poder y esponsorean promocionados gurúes mediáticos y poderosos mercaderes de fantasías.Necesitamos apuntalar una escala de valores diferente a la establecida por la globalización económica que evite concentrar la tierra, alterar el paisaje, devastar los recursos naturales sin atender a la ecología, contaminar el ambiente, destruir el bosque nativo y la biodiversidad, degradar el suelo, desnacionalizar la tierra, el subsuelo y los recursos naturales y expulsar auténticos productores.Por esto, desde el Frente Agropecuario Nacional reclamamos una nueva estructura y moral productiva que incluya una ética en la distribución y circulación de los bienes en la sociedad. Planteamos la necesidad de un nuevo paradigma productivo humanista con sólidas bases científicas y tecnológicas para las próximas generaciones y del diseño de una matriz agropecuaria funcional a los intereses de la Argentina, que redistribuya y controle el salto cualitativo y cuantitativo en la producción de riquezas, implícitas en las altas tecnologías que avanzan a pasos agigantados.La pobreza, la exclusión y el éxodo rural no se deben al comportamiento de los productores que la padecen sino a las barreras sociales y económicas que se le imponen, menos aún puede imputárseles el hambre y la desnutrición que afecta a millones de argentinos.No debemos cargar el problema sobre la conducta de los empresarios rurales sino a las reglas que se establecen en una sociedad marcada por la injusticia, la inequidad y precios relativos distorsionados que acomodan unos pocos monopolios y oligopolios formadores de precios.El Estado permanece ausente, permisivo y sin sancionar con eficacia en materia de control fiscal y posiciones dominantes mientras se vuelve intolerante para los pequeños y medianos productores endeudados con los bancos, intimados por la AFIP, abrumados por la incongruencia burocrática y amenazados por el desarraigo.La tierra y el medio ambiente constituyen un patrimonio de la Nación que debemos preservar para las próximas generaciones y por consiguiente proteger y utilizar con prudencia y en la medida de reales necesidades.Sin información suficiente, sin debate, sin control ciudadano sobre los actos del gobierno y sin castigo a quienes no cumplen con sus compromisos y representación, los argentinos seguiremos siendo presa fácil de una democracia virtual que día a día reitera su falta de respeto al espíritu de nuestra Constitución Nacional. El secretario de Agricultura, debe convocar con urgencia y sin exclusiones a todas las organizaciones de productores, grupos de opinión, pensadores, científicos y técnicos para iniciar un debate profundo al mas alto nivel intelectual que nos permita salir del circulo vicioso de la mediocridad, el pensamiento único, el autoritarismo y la discriminación que nos afecta. Se podrá definir así, sin presiones electoralistas ni corporativas, a la Argentina agropecuaria que queremos con la participación de todos para diseñar el proyecto de desarrollo agropecuario nacional de largo plazo que los productores agropecuarios y todos los argentinos merecen.Buenos Aires, 15 de octubre 2005Horacio DelguyPresidente del Frente Agropecuario Nacional