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18 de febrero de 2001
Entre el reemplazo de Pou y la inamovible Convertibilidad
El crudo nivel de degradación en el que se halla entrampada la discusión sobre la política económica en la Argentina, es atestiguado por los dimes y diretes que rodean la actual situación de P. Pou, el presidente del B.C.R.A.
Como es sabido, el desencadenante es el affaire ligado al lavado de dinero que parece rozarlo, aunque más no sea por una eventual debilidad en las tareas de control de la autoridad monetaria.
Obviamente, el pronunciarse sobre una cuestión tan puntual, escapa a mis posibilidades; se requiere una investigación ad hoc ( visceralmente, estoy inclinado a considerar atendible lo que expresa la diputada Carrió, pero, naturalmente, carezco de datos precisos ). Pero, por lo menos, se puede enunciar una sospecha de tinte más genérico: cuando se piensa en toda esta timba financiera y en toda esta onda de endeudamiento militante afines a la convertibilidad, se percibe además toda esta rotación de " inversiones " que van y vienen - múltiples " take over " incluidos - ligadas en no pocas ocasiones a proyectos de viabilidad económica muy dudosa, factores éstos que medran con el lujurioso seguro de cambio gratuito definido por el sagrado 1x1, ¿ no será que " nuestro modelo " ha propiciado, y propicia, a destajo, la dinámica de dineros no santos, que " se lavan y cepillan " dentro de nuestra fronteras ?.
Volviendo al tópico particularizado en torno a Pou, el entrecruce de posturas y de intereses suena tan estridente como divertido. A la postre, se nota un fenomenal desperdicio de energías que no conduce a nada realmente útil.
El ataque contra Pou, por ejemplo, puede deberse en cierta medida a su cepa menemista, en lo que coincide con Monetta, el banquero sospechado de " manejar el lavarropas ". Pero, no sólo es menemista por su conexión política, sino porque, a la vez, Pou es un brioso cosaco de la dolarización, bandera que Menem levanta con vigor. Es factible que algunos aliancistas le salgan a pegar por estas razones; y, que, en paralelo, determinados senadores justicialistas salgan a apoyarlo por iguales razones.
No obstante, lo más apasionante es ver como los banqueros, demás integrantes del establishment de adentro y de afuera, los economistas que conforman el rebaño de sostenimiento del plan, etc., estrechan filas en defensa de sus posturas e intereses.
Los ditirambos en favor de Pou, llueven: " vestal de la convertibilidad y de la no emisión ",
" economista serio, de renombre mundial ", " garantía del sistema ", y, por qué no: " padre de la patria ". Los más moderados en los elogios, dicen: " no importa tanto Pou como que el trato que se le otorgue mancille la credibilidad del sistema ". Pou es un " beatificable " porque no emite de manera autónoma ni va a dar rienda suelta a los reclamos de reducir encajes, inhibiciones éstas urgidas por la salud de la convertibilidad.
Por ende, para estos conspicuos sectores - los dueños efectivos de la convertibilidad - el gobernador Ruckauf , con su reclamo anti - Pou, molesta ( se sospecha que ventila su conflicto en torno al BAPRO ), del mismo modo que Alfonsín y Alvarez fastidian. Obviamente, la lista de los fastidiosos es amplia.
Pero, a la par, los molestos y fastidiosos, ¿ qué pretenden con su embestida contra el tierno Pou ?. Supóngase que se lo reemplaza; se puede apostar doble contra sencillo que aparecerán personajes como López Murphy, D. Marx ...Trotsky, Lenín o cualquier otro, que, para el caso, ¡ lo mismo da !. No serán celosos partidarios de la dolarización, pero es muy difícil creer que perturbarán a la convertibilidad asumiendo un decidido activismo monetario " pro productivo ". Se fue un dolarizante confeso; llega un fiel adherente a la convertibilidad bimonetaria. Y, ¿ qué ganamos ?. Nada. La política monetaria seguirá " tan pasiva " como hasta la fecha.
Vayamos ahora hacia quienes como Ruckauf, otros políticos y varios empresarios despotrican contra Pou - les doy absoluta razón, y les presto mi apoyo - en función de la abominable política monetaria vigente: una política monetaria pasiva que nada hace para la reducción drástica de las tasas de interés domésticas con vistas a una reactivación auténtica.
Me animo, fraternalmente, a preguntarles lo que sigue: ¿ estiman lealmente que, yéndose Pou, se modifica automáticamente la dañosa política monetaria en curso ?. Si esa estimación existe, luce ingenua.
Hay dos maneras, dos genealogías, de pensar la cuestión: a) porque está Pou en el Central, los encajes son altísimos ( opera asimismo el Basilea plus ), lo que define la política monetaria pasiva que perjudica a la producción; o, b) porque está la convertibilidad, hay política monetaria pasiva ( altos encajes, etc. ), y, porque existe esta política, está Pou.
Por momento, parece que muchos políticos y empresarios, piensan a estilo de a: cae Pou, se rectifica la política monetaria.
Esta gente, obviamente, es bien intencionada, pero, su planteo, en el plano de las efectividades conducentes, no es consistente. Tenemos que volver a leer a Perón. Uds. se preguntarán qué tiene que ver el " viejo " en esto. Recuerden su célebre apotegma: " primero, la patria; después, el movimiento; y, por último, los hombres ( salvo él, obviamente ) ". Se fijaban las prioridades y las causalidades de arriba hacia abajo. Reemplacemos términos con los sinónimos que usa el establishment : convertibilidad = patria; política monetaria pasiva = movimiento; Pou = los hombres.
Queridos muchachos: ¡ la causalidad, como se expresó, viene desde arriba hacia abajo !. Lo que aquí está en juego, no es Pou; " pedrito " no es más que una anécdota. El tema relevante es la convertibilidad, tal cual lo menciona, desde su visual, R. Alemann. Los altos encajes, el super Basilea, los demás respaldos, son intrínsecos al régimen de convertibilidad, y éste los exige inexorablemente a esta altura de su historial. Así como existe un blindaje financiero en lo que concierne al endeudamiento soberano, los altos encajes y demás resortes protectivos, conforman el simétrico blindaje financiero para el sistema financiero privado, y ninguno de estos blindajes o fortalezas están urdidos para favorecer directamente a la producción en general; lo que blindamos por ahí, lo des - blindamos por allá.
Por lo tanto, si no se reemplaza ordenadamente la convertibilidad por un régimen de flotación cambiaria, en el seno de un plexo de políticas consecuentes, no hay forma real de contar con una política monetaria activa que reduzca fuerte las tasas e impulse la reanimación en serio.
Hay que decirlo una vez más, y esto lo diré tantas veces corresponda ( " la letra con la sangre, entra " ): el nefasto 1x1 es el mecanismo esencial que preserva y reproduce las altísimas tasas de interés antiproductivas. Si no " dinamitamos " ese mórbido mecanismo como lo hizo Brasil a inicios del 99, seguiremos presas de las altas tasas domésticas, más allá de reducciones decorativas. Seguiremos violando el axioma de Wicksell, en el sentido de que, para la salud de la economía, la tasa de rendimiento financiero promedio debe acomodarse a la tasa de rendimiento productivo promedio.
Señores, ¡ Pou es lo de menos !. No vale un centavo. No es más que una caricatura, si se quiere grotesca, del tópico de fondo. Y, este tópico es la convertibilidad, el régimen oprobioso que postra a la Argentina y que exige íntimamente una horrorosa política monetaria pasiva. Metidos dentro del régimen, es aplicable lo de Juan sin Tierra en el Santos Vega: " lo mismo da Pedro que Juan ". Si no es Pou, será cualquier otro. Será más de lo mismo de lo mismo.
Amigos: está bien reclamar y declamar, pero, si queremos dar un paso más - ¿ queremos ? -
debemos precisar con corrección y sin eufemismos las opciones reales. " Pou sí, o no ", no es una opción real. Con y sobre Pou, estamos discutiendo sobre espejitos de colores. " Reemplazar la convertibilidad ", esto sí es una opción real.
Dr. Eduardo Luis Curia
Economista - Integrante del Encuentro de Economistas Argentinos
18 / 2 / 2001
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